Capítulo 87.
POV Nicolás
Han pasado dos días desde que confirmé que la mujer en mi cama no era Mila.
Dos días en los que cada hora fue buscarla. Cada minuto, un recorrido por cámaras, peajes, plazas de servicio, coordenadas que se disolvían. Nada claro. Nada firme. Solo ruido y un vacío donde debería estar su nombre.
Empecé la mañana en el santuario. Camil ya llevaba horas allí, los ojos pegados a las pantallas. No había dormido tampoco. Nos miramos con cansancio.
—Voy a verla —dije sin preámbulos—. A Sara.