Capítulo 30.
POV– MILA.
Lo llevé a la habitación con el corazón desbocado. Nicolás estaba ardiendo, sudoroso, su cuerpo entero temblaba como si el fuego lo consumiera desde dentro. Apenas llegó, se arrancó la ropa con torpeza y corrió al baño. Lo seguí con la mirada mientras el agua de la regadera caía sobre él, empapando su piel febril. No sabía qué hacer. Era como ver a un guerrero indestructible reducido a un hombre vulnerable, atrapado por un veneno que no entendíamos.
—¡Víctor! —grité con todas mis fu