El café de Jae-hyun aquella noche, un gesto que para él quizás fue un simple impulso de consideración, para Ji-woo se convirtió en un recuerdo persistente. No era el café en sí, sino lo que representaba: una grieta en la fachada de hielo del CEO, un reconocimiento silencioso de su presencia y su esfuerzo. Este pequeño acto, sumado a la cena con el señor Dubois, donde Ji-woo había vislumbrado un lado más humano de Jae-hyun, comenzó a cambiar la dinámica en la oficina, aunque de forma casi imperc