Suspiré, —déjame reformular eso, ¿has comido alimentos adecuados desde que te despertaste?
—Isabella se encargó de eso
— ¿Por qué no tienes sirvientes?
—Protección y hasta que Javier nunca más tenga que preocuparse por la seguridad, la ropa necesaria aún se enviará a la tintorería.
Asiento con la cabeza mientras continúa, —y recuérdame que nunca te cuente secretos.
Lo dice sin siquiera apartar los ojos de la pantalla para mirarme. Lo miro confundida.
—La única razón por la que dormí bien un poc