Entro en pánico y golpeo su cabeza con fuerza con la sartén en mi mano. Su cabeza se desploma hacia adelante y golpea el mostrador.
— ¿Qué demonios?, —Jadeó al inconsciente Alpha Casper.
— ¿Por qué?, —susurra-grita con los ojos muy abiertos. Trago saliva, no me gusta la sequedad de mi garganta.
—N-no lo sé, — miro la sartén en mi mano y la dejo caer al suelo, —supongo que solo entré en pánico.
— ¿Entraste en pánico? ¿Por qué?— Exclama mientras corre a su lado y revisa su pulso antes de dejar es