Julian hojeaba el programa de actividades que había encontrado en la recepción del hotel. Sus ojos se detuvieron en una página marcada con letras doradas:
Conferencia Internacional de Medicina y Humanismo – Dr. Amhed Al Farsi.
El aire se le quedó atrapado en los pulmones. Era como si esas palabras lo hubieran golpeado en el pecho. El nombre, el apellido, todo lo que William le había confesado… estaba allí, a unos metros de él, en el mismo edificio donde intentaba mantener a salvo a Kira.
Guardó el folleto bajo el brazo y subió hasta la habitación. Kira estaba sentada en la cama, con el cabello recogido en una trenza deshecha y el libro de siempre en las manos. Cuando lo vio entrar, le sonrió con cansancio, pero también con esa ternura que siempre lo recibía.
Julian dejó el folleto sobre la mesilla y se sentó frente a ella, tomando aire antes de hablar.
—Necesito contarte algo.
Kira ladeó la cabeza, atenta.
—Dime.
Él empujó el folleto hacia ella. Kira lo tomó y leyó el nombre en voz al