Leo lo alcanzó en uno de los pasillos del hospital, cuando Julian regresaba con dos cafés en la mano. El amigo tenía el rostro serio, los labios apretados en una línea dura. Julian supo al instante que no eran buenas noticias.
—¿Qué pasó? —preguntó, extendiéndole uno de los vasos.
Leo lo aceptó, pero no lo probó.
—Tenemos un problema.
Julian entrecerró los ojos.
—Dímelo.
—Alguien metió una advertencia en Migración. Una denuncia diciendo que tu matrimonio con Kira es solo por conveniencia. Que l