Mundo de ficçãoIniciar sessãoMarcus cerró la puerta con el hombro, sosteniendo el portabebé con una mano y las llaves con la otra. El departamento estaba tibio, con olor a café viejo y a la crema para pañales que había usado esa mañana. La calefacción sonaba con un zumbido leve. Melissa dormía, con los labios fruncidos como si soñara con una sonrisa. Él apoyó el portabebé en el suelo, se inclinó d







