Mundo ficciónIniciar sesiónLa puerta se cerró con un sonido leve, casi educado, pero en el pecho de Marcus ese clic tuvo la contundencia de una sentencia.
Julian se había ido.
Durante un largo minuto, el penthouse quedó en silencio. Solo se oía el tictac del reloj de pared —un sonido que Marcus nunca había notado hasta ahora— y el leve murmullo del viento col&







