Mundo de ficçãoIniciar sessãoJulian estaba en la habitación, sentado en el borde de la cama, con las manos entrelazadas sobre las rodillas. La penumbra del atardecer se colaba por la ventana, tiñendo la estancia con un matiz rojizo. Afuera, el hospital respiraba en murmullos, pasillos interminables y pasos apresurados. Adentro, sin embargo, el tiempo parecía suspendido.
Amhed había sido quien le trajo la noticia. No







