La llegada de los amigos fue más cálida de lo que Julian esperaba. Luka fue el primero en correr hacia ellos. El pequeño de diez años se lanzó sobre Julian con tanta fuerza que casi lo tiró al suelo.
—¿Ya nunca más nos vamos a mudar? —preguntó con ojos grandes y brillantes.
Julian se agachó, lo abrazó con fuerza y le revolvió el cabello.
—Nunca más —dijo con una sonrisa suave.
Luka lo apretó como si fuera su héroe, su salvador, su hermano mayor. Julian sintió cómo su pecho se llenaba de algo de