Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl día amaneció sin brillo, con un cielo gris que parecía puesto a propósito para recordarles que la luz, en Nueva York, siempre se gana. En la planta alta de la torre Blackthorne, la oficina de crisis —una sala rectangular sin adornos, con un ventanal al oeste— estaba encendida desde las seis y media. William apoyaba los nudillos sobre la mesa como si templara la superficie, y Julian proyectaba en la pared u







