BIANCA
El amanecer se filtraba por las cortinas de la habitación de Bianca cuando el teléfono sonó con insistencia. Abrió los ojos de golpe, con ese presentimiento que solo tienen quienes han vivido rodeados de peligro. Algo andaba mal.
—¿Diga? —contestó con voz firme, a pesar de la hora.
—Donna Moretti —la voz de Paolo, uno de sus hombres más leales, sonaba entrecortada—. Es sobre De Santis.
El corazón de Bianca se detuvo por un instante. Hacía semanas que Luca operaba desde las sombras, sigui