51

Inglaterra, un mes después.

Los gritos de agonía de Freidys resonaban por todo el lugar. Había llegado el momento de que su hijo naciera, y yo me sentía extremadamente feliz. Pronto, yo controlaría a los dos últimos Imperials, y con ellos, dominaría el mundo entero.

Entré a la habitación donde ella estaba. Freidys me miró con desesperación y me gritó que me largara, pero no moví ni un músculo.

—Deja de gritar, o tu dolor se multiplicará —le advertí con frialdad.

Ella miró hacia la puerta con oj
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP