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Recorrimos un enorme tramo hasta llegar a lo alto de una montaña. Todos los hombres y mujeres que estaban allí empezaron a levantar carpas para dormir. Eirik estaba hablando con Hakon, y de tanto en tanto me miraba, como para percatarse de que aún estuviera allí. Miré a un grupo de hombres cerca y me acerqué a ofrecer mi ayuda, pero ellos me dijeron que no, así que no me quedó más remedio que ir a donde estaba Eirik con Hakon.

—¿Puedo sentarme? —les pregunté.

Eirik me sonrió y asintió con la ca
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