Iba a llamar a Ettore o tal vez viajar hasta Montreal, lo que, al final, no fue necesario y, aunque el hecho de que Ettore se encuentre en Calabria es un riesgo, también es una oportunidad para descubrir con quién trabaja o con quién se ha aliado.
—No te preocupes por tu pobre hombre, el imbécil debe estar lamiéndose sus heridas en su apartamento. Llévatelo, encárgalo de lo que quieras, pero no lo quiero merodeando en Calabria.
—¿De qué diablos hablas? Él y Giovanni son n