El palacio no parecía el mismo después del archivo.
Callie se movía por sus pasillos como si estuviera atravesando un ser vivo, consciente ahora de su memoria, de su silencio, de su capacidad de observar. Cada piedra parecía cómplice. Cada sombra parecía intencionada.
No había dormido.
Cada vez que cerraba los ojos, veía palabras escritas que se desangraban en el pergamino. Dudó.
Cada vez que intentaba calmarse, su cuerpo recordaba la voz de Darian.
No su tacto.
Su autoridad.
Eso era lo que más la inquietaba.
Lo supo antes de que la llamaran.
Sintió un hormigueo en la piel, los nervios zumbando bajo y tensos, como si sintonizaran con una frecuencia que solo él usaba. Cuando entró en la galería este para volver a colocar las cortinas ceremoniales, lo sintió allí, detrás de ella, no lo suficientemente cerca como para tocarlo, pero sí lo suficientemente cerca como para dominar el aire.
"Más despacio".
La palabra fue silenciosa.
La detuvo por completo.
Obedeció al instante. Sus manos se m