El palacio se sentía diferente después del Entrenamiento Nocturno.
Ni más ruido.
Ni más oscuridad.
Más nítido.
Cada pasillo por el que Callie pasaba parecía recordar sus pasos. Cada puerta parecía ocultar algo esperando a ser descubierto. Ahora se comportaba de forma diferente —con los hombros hacia atrás, movimientos mesurados— no porque tuviera confianza, sino porque había aprendido lo estrechamente que la vigilaban.
Observada.
Esa conciencia la seguía como una segunda piel.
Su tarea era senc