Espiar a los enemigos es sencillo; descubrir que son más de los que imaginabas… eso transforma a cualquiera. Y aunque Neferet lo ignoraba, otros en el palacio también andaban con los nervios tensos, temerosos de que la verdad que todos ocultaban estallara al fin.
La revelación llegó por accidente, como siempre ocurre con las verdades más peligrosas. Henut, temblorosa por semanas de servir en una red de intrigas que apenas comprendía, le había mencionado que las cocinas se conectaban con antiguos túneles de servicio. Lo que no sabía —o no se atrevía a revelar— era que esos túneles también permitían escuchar conversaciones destinadas a permanecer en la oscuridad. Henut deseaba proteger a su familia, pero cada día lamentaba más haber aceptado el trato de Lady Tiy.
Era la desesperación lo que empujaba a Neferet esa noche. Y no sabía que en ese mismo momento, Lady Tiy dormía poco, inquieta por la amenaza que representaba la joven comerciante convertida en princesa. Seti no conciliaba el su