Mundo ficciónIniciar sesiónAtem apenas evitó el tridente de energía que Takumi lanzó, el arma pasando tan cerca que sintió el calor abrasador quemar su mejilla mientras comprendía que el príncipe de Mu no había venido a entregar un mensaje sino a eliminar competencia permanentemente.
El agua alrededor de ambos vibró con la intensidad del ataque. Las burbujas ascendieron en espirales caóticas mientras Atem retrocedía, sus pulmones adaptándose con dificultad al ambiente submarino. El don divino que Zahra y él habían recibido en el templo permitía la respiración acuática, pero la experiencia seguía siendo desconcertante, como inhalar líquido que se convertía en oxígeno justo antes de ahogarle.
—Patético —pronunció Takumi, su voz distorsionada pero perfectamente audible a través del medio acuático. El príncipe de Mu







