Mundo ficciónIniciar sesiónAtem pasó los siguientes cuatro días investigando obsesivamente quiénes eran los Tres Guardianes mientras Zahra practicaba sus nuevos poderes de curación en hospitales secretamente, ambos evitando la pregunta obvia: ¿Estaban preparados para la guerra que no comprendían?
La biblioteca de Oxford se convirtió en el refugio de Atem durante esas jornadas interminables. Los textos antiguos se apilaban sobre la mesa de roble gastado, algunos tan frágiles que las páginas amenazaban con desintegrarse al menor contacto. Marcus había traído documentos de los archivos familiares Chen, pergaminos que olían a siglos de secretos guardados en cajas selladas.
—Los registros están incompletos —dijo Marcus, señalando una sección borrada en un manuscrito del siglo XII—. Mi familia sirvió como custodios de la información, pero incluso nosotros no ten&iacu







