Mundo ficciónIniciar sesiónAtem y Zahra se levantaron del suelo del templo con poder corriendo por sus venas que no comprendían pero sentían profundamente correcto, como si sus almas hubieran esperado toda la vida para este momento de transformación.
El aire alrededor de ellos vibraba con una energía que hacía que las partículas de polvo brillaran como estrellas diminutas. Atem miró sus manos y vio rastros de luz dorada siguiendo cada movimiento de sus dedos, como si dejara huellas luminosas en el tejido mismo de la realidad. A su lado, Zahra respiraba profundamente, con los ojos cerrados y una expresión de concentración absoluta en el rostro.
—¿Lo sientes? —preguntó ella sin abrir los ojos—. Es como si pudiera escuchar el latido del mundo entero.
Atem asintió, aunque ella no podía verlo. Sentía exactamente lo mismo, pero había algo más. Voces. No voces externa







