Mundo ficciónIniciar sesiónLa muerte de la segunda sacerdotisa en menos de un año no podía ser coincidencia, y Neferet se dio cuenta con horror helado de que el verdadero enemigo nunca había sido completamente derrotado.
El cuerpo yacía sobre las losas de mármol de la cámara sagrada, los ojos abiertos en una expresión de terror absoluto que Neferet reconoció inmediatamente. La misma mirada que había visto en el rostro de la primera sacerdotisa meses atrás. Sangre seca manchaba las comisuras de los ojos, formando rastros carmesí que se extendían hasta las sienes.
—Es idéntico al caso anterior —murmuró Nebamun mientras examinaba el cadáver con manos expertas—. Magia oscura que quema desde dentro. Solo alguien con poder de Set puede hacerlo.
Amenhotep se irguió junto a ella, su mandíbula tensa mientras observaba la escena. Sus ojos recorrían cada detalle con la precisión de un guerrero evaluando un campo de batalla.
—Pero Seti está muerto —dijo con voz controlada—. Su cuerpo fue quema







