Mundo ficciónIniciar sesiónNeferet se convirtió en una mujer obsesionada durante los siguientes meses, buscando respuestas en cada texto antiguo, consultando con cada sabio del reino conocido, viajando a templos olvidados en los rincones más remotos de Egipto.
El amanecer la encontraba ya despierta en su tienda, estudiando papiros a la luz vacilante de las antorchas, mientras el crepúsculo la sorprendía aún inclinada sobre pergaminos que prometían salvación pero ofrecían solo fragmentos de esperanza. Satiah la acompañaba fielmente, aunque sus ojos reflejaban una preocupación creciente por el estado de su señora.
—Mi reina —murmuró una mañana mientras empacaban para partir hacia Alejandría—, habéis perdido peso. Vuestro rostro está demacrado.
—El tiempo se agota, Satiah —respondió Neferet sin levantar la vista de un rollo que describía







