Mundo ficciónIniciar sesiónNeferet entró al salón de juicio encadenada como una criminal, pero caminó con la dignidad de una reina que no se arrepentía de nada.
Las cadenas de bronce arrastraban contra el mármol pulido, cada paso resonando en el Gran Salón como un tambor de guerra. Miles de ojos la siguieron mientras avanzaba por el pasillo central, flanqueada por guardias del palacio cuyas expresiones mostraban incomodidad evidente. Nunca habían escoltado a una reina como prisionera.
El salón bullía con la tensión de una ciudad entera comprimida entre columnas de piedra. Nobles vestidos con sus mejores galas ocupaban los asientos elevados, sus rostros máscaras perfectas de curiosidad y ambición. En las galerías superiores, cortesanos y sirvientes se apretujaban para presenciar el espectáculo más escandaloso en décadas. El murmullo constante de voces creaba un zumbido sordo que vibraba







