Mundo de ficçãoIniciar sessãoNeferet entró al salón de juicio encadenada como una criminal, pero caminó con la dignidad de una reina que no se arrepentía de nada.
Las cadenas de bronce arrastraban contra el mármol pulido, cada paso resonando en el Gran Salón como un tambor de guerra. Miles de ojos la siguieron mientras avanzaba por el pasillo central, flanqueada por guardias del palacio cuyas expresiones mostraban incomodidad evidente. Nunca habían escoltado a una r







