Mundo ficciónIniciar sesiónCinco nobles aterrorizados. Un asesino en las sombras. Y yo, con el peso de sus vidas en mi conciencia.
La muerte de Lord Ramose había cambiado las reglas del juego. Ya no se trataba de política o reformas; alguien había declarado la guerra abierta contra mis aliados, y cada hora que pasaba sin actuar era una hora más cerca de otra muerte.
—Guardias personales para cada uno de ustedes —anuncié sin preámbulos cuando los cuatro nobles restantes se reunieron conmigo en mi salón privado al amanecer. Sus rostros mostraban el cansancio de una noche sin sueño—. Dos soldados de élite las veinticuatro horas del día.
Lord Khenti, el más joven de mis aliados, se irguió en su asiento.
—Mi reina, con el debido respeto, no puedo vivir como un prisionero en mi propia casa.
—Prefiero que vivas como un prisionero que mueras como un mártir —







