Día 1: El rugido de los tambores
El amanecer sobre el río Helden no trajo paz. La niebla matinal se arremolinaba en torno a la fortaleza enemiga, un coloso de piedra negra erigido sobre un risco que dominaba el cauce. Sus murallas, altas y desafiantes, parecían burlarse de todo intento humano por doblegarlas. El rumor del agua golpeando contra las rocas era el único sonido constante, hasta que los tambores de guerra comenzaron a retumbar.
Rhaziel, montado sobre su corcel de batalla, observab