El viento del norte soplaba con crudeza sobre las llanuras ennegrecidas por la guerra. Rhaziel avanzaba al frente de su ejército, con Kael y Dorian a su lado, mientras las filas de hombres y caballos se extendían como una serpiente interminable hacia el este. Su destino era la fortaleza del río Helden, donde las informaciones recogidas apuntaban a que Lucian estaba retenido.
Las noches eran frías, y las hogueras del campamento apenas lograban mitigar el cansancio. Sin embargo, la determinación