El gran salón del castillo estaba lleno de murmullos expectantes. Los nobles, reunidos en la fastuosa velada convocada por Rhaziel, esperaban ansiosos las próximas palabras del Rey Lobo. Candelabros altos iluminaban las paredes de piedra con su luz cálida, reflejándose en los estandartes bordados con hilos dorados y en las copas de cristal que relucían en las mesas.
Lyanna, sentada al lado de Risa, intentaba mantener la compostura. Sus manos estaban entrelazadas con fuerza sobre su regazo, y au