Mundo ficciónIniciar sesiónElla alcanzó la puerta de Alaric y, con un movimiento silencioso, la abrió. Pero al vislumbrar lo que había dentro, se paralizó. Una casaca negra. Idéntica a la de Lucian. Arabella cerró la puerta rápidamente, con los ojos muy abiertos.
Su corazón se disparó, y volvió a usar apenas la rendija, espiando con cautela, lo suficiente para distinguir dos figuras en la penumbra. Alaric, el bebé, estaba en los brazos







