Ulrich sonrió, malicioso al darse cuenta de que a ella le había gustado este juego. Con la paciencia de quien está creando una obra de arte, esperó a que Phoenix comenzara su discurso habitual. Si ella quería jugar con él, el alfa le enseñaría sus reglas "a la fuerza".
"Así es, Phoenix... Hoy soy yo quien te enseñará una lección. Lo siento, pero tendré que cumplir esta pequeña fantasía. Y al parecer no hay mejor ocasión que esta. Hoy no escaparás de un marido lleno de deseo", dijo Ulrich.
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