Mundo ficciónIniciar sesiónLos aposentos en Aurelia estaban sumidos en penumbra, como si el mundo exterior no se atreviera a atravesar aquellas paredes. El sol se filtraba por la alta vidriera, proyectando una luz pálida sobre el lecho, sobre las piedras frías, sobre la sangre derramada. Y en el centro de aquel universo íntimo, Ulrich sostenía al bebé en sus brazos —su hijo— mientras Phoenix, a pocos pasos de distancia, intentaba asimilar todo lo que é







