Phoenix intentó mantener la compostura, pero sabía que era una batalla perdida. Había algo en Ulrich que siempre la desarmaba, algo que hacía que su cuerpo traicionara su propia voluntad. Él era como una tormenta, y ella, una hoja llevada por el viento.
Pero aun así, había una parte de Phoenix que no cedía completamente. Incluso ante la intensidad de Ulrich, incluso cuando él la dominaba de todas las formas posibles, su mente estaba alerta, sus pensamientos siempre un paso por delante.
Porq