Larga vida al Rey Turin.
Después de la ceremonia, siguió el banquete en el gran salón del castillo. Las mesas estaban repletas de platos deliciosos y bebidas variadas, y el salón estaba decorado con flores frescas y velas que creaban una atmósfera mágica.
Naomi y Turin circulaban entre los invitados, recibiendo felicitaciones y buenos deseos. La presencia del arzobispo, de ancianos y nobles añadía un toque de solemnidad al evento, pero el ambiente estaba animado, con risas y conversaciones llenando el espacio, y la luz