Era de noche cuando Ulrich finalmente logró salir de aquella agotadora reunión con una estrategia que no era la mejor, pero que les daría algo de tiempo en la batalla contra Lucian. Sus pasos pesados resonaban en los pasillos de piedra de Goldhaven, y el peso de la responsabilidad presionaba sus hombros. Su mente estaba ocupada por una única preocupación: mantener a salvo a todos en la ciudad, especialmente a Phoenix y a su hijo. Pensar en Phoenix siempre lo desestabilizaba, y el familiar aroma