En la cocina del castillo, el aire estaba impregnado con el reconfortante aroma del estofado de alce y el pan plano de cebada que Phoenix estaba preparando. Su corazón latía fuerte en su pecho mientras realizaba la tarea asignada por el Rey Ulrich, consciente de las miradas curiosas y expectantes de los sirvientes que la observaban atentamente.
Ella sabía que esa ardua tarea era su única alternativa para evitar la cama del Rey, y Phoenix estaba determinada a cumplir con su deber de la mejor man