CAPÍTULO 50
Toda la emoción que sintió al ver su rostro aparecer frente a él se fue cuando fijo la mirada en un vientre que debería estar abultado, pues no cargaba un bebé entre los brazos, y ninguno de sus guardias lo llevaba tampoco.

Leone II frunció el ceño y caminó hasta una joven que temblaba de pies a cabeza por tan solo mirarlo, y que, cuanto más cerca lo sentía, peor se sentía.

El terror que la azabache sentía era descomunal, por eso en su garganta se llevaba a cabo una batalla campal entre el air
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