El palacio imperial de Atrumb era una locura, y el emperador no tenía tiempo para muchas cosas con todo lo que debía resolver para no perder la paz, por ello no fue capaz de prestar atención a una solicitud política de un imperio vecino. La carta enviada por el emperador Leone II fue traspapelada y perdida, y el remitente lo tomó como una gran ofensa.
Leone II entró a Atrumb sin que nadie se diera cuenta, y eso hizo arder en rabia su estómago por sentirse ignorado, de todas formas, envió a algu