—¡Ya son cuatro días! —gritó Leone furioso luego de recibir el reporte de que la emperatriz, como todos le llamaban por orden de él, seguía sin hacer ninguna solicitud, que ni siquiera se movía de la cama donde a ratos dormía y a ratos no hacía nada, porque esa mujer ni siquiera lloraba ya.
» ¿De verdad piensas morir aquí? —preguntó el emperador tras respirar profundo y la respuesta no llegó, pues la pregunta ni siquiera fue hecha a ella, él estaba en su oficina trabajando en otras cosas.
Leon