Pasaron un par de semanas, semanas en que esa joven de ahora nombre Messina Solero comenzó a ganar aliento, incluso fue capaz de comenzar a ayudar con la administración de la casa, porque aún no tenía las fuerzas suficientes de encargarse de todo lo que le correspondía.
No era raro que lo quisiera intentar, pues, en todas sus identidades pasadas, ella siempre había trabajado por el bien de muchos, y había sido administradora de sus hogares, también. Sabía hacerlo y, mientras mejor se sentía fís