—Soy una mujer casada —declaró la joven en un tono casi defensivo, incluso se puso de pie al decirlo, dando un par de pasos lejos de ese hombre que la había puesto tan nerviosa con tan solo unas palabras.
—Sí —concordó el archiduque de Solero—, Mía Elliot es una mujer casada, pero la mujer en que necesitamos te conviertas para seguirte protegiendo no lo será, y necesitarás un vínculo fuerte conmigo para poderte proteger de todos, incluyendo a la reina y el emperador de este imperio.
Mía le mir