Abrió los ojos sintiéndose vacío, y el rostro de la joven que dormía en su lecho le resultó desagradable a pesar de lo hermosa que ella era. Recordando lo que le había hecho la noche anterior, Leone pensó que se había pasado con ella, y culpó al alcohol luego de que una aguda punzada aguda atravesara su cabeza, obligándole a cerrar los ojos para intentar aminorar su dolor sin lograrlo, por eso gruñó un poco poniéndose de pie.
Dejó su habitación y se metió en la tina de agua caliente que antes,