—¿Podría ayudarme, por favor? —pidió un hombre tocando una puerta con desesperación—. Somos viajeros, pero mi hija está por dar a luz. Necesitamos ayuda.
Era más de media noche, y abrir la puerta a viajeros era, sin duda alguna, la peor idea que alguien podría tener. Pero la desesperación de ese hombre parecía ser real, así que la mujer dentro de la casa suplicó a su marido que hiciera algo por ellos.
—Si sigue la calle derecho y cuatro cuadras después gira a la izquierda podrá encontrar la bot