Noelia
Hay algo en el aire. Lo siento desde hace días, como una electricidad que precede a la tormenta. No puedo explicarlo con palabras, pero mi cuerpo lo reconoce: esa sensación de ser observada, seguida, _acechada_.
Cierro la puerta de mi apartamento y me detengo un instante, escuchando. El pasillo está vacío, pero juraría que hace apenas unos segundos escuché pasos. Me ajusto la chaqueta y camino hacia las escaleras, negándome a usar el ascensor. Los espacios cerrados me producen ansiedad ú