Noelia
El sudor frío recorría mi espalda mientras me incorporaba bruscamente en la cama. La habitación estaba a oscuras, apenas iluminada por la luz de la luna que se filtraba entre las cortinas. Mi respiración agitada era el único sonido que rompía el silencio de la noche. Otra vez ese sueño.
Aidan Blackwood. Su nombre resonaba en mi mente como un eco interminable. En mis sueños, sus ojos ámbar me perseguían por un bosque infinito. No era miedo lo que sentía mientras corría entre los árboles; e