Noelia
El agua caliente caía sobre mi piel mientras intentaba, sin éxito, lavar la sensación de sus manos sobre mi cuerpo. Tres días habían pasado desde nuestro último encuentro, y aun así, podía sentir el fantasma de su tacto como si estuviera marcado a fuego en mi piel. Cerré los ojos bajo la ducha, dejando que el vapor me envolviera, esperando que de alguna manera pudiera purificar no solo mi cuerpo, sino también mi mente.
Pero era inútil. Aidan Blackwood se había convertido en una presencia