CAPÍTULO 35 — Tengo una condición.
Gael.
Fruncí el ceño cuando Sofí se movió un poco, y noté como de forma mecánica puso la mano en su vientre.
No sabía qué hora era, pero ya era madrugada, y no podía dejar de mirarla.
La noticia del bebé había hecho algo en mí. Había una sensación extraña, pero satisfactoria, y no podía esperar que ese bebé llegara el mundo, con el tipo de vida que llevaba ahora.
Necesitaba arreglar todo a mi alrededor, por Sofí y por… mi hijo…
Apreté la mandíbula, y recordé cómo su mirada vino a mí con mi