Javier
—Otra vez.
Con un suspiro, el doctor Popov repitió su diagnóstico por tercera vez.
—El análisis de sangre mostró rastros de un sedante común. La dosis fue alta, pero desaparecerá en unas horas. Estará bien.
—¿Cómo entró en su organismo? —gruñó Víctor. Sonaba casi tan furioso como yo.
Había sido su responsabilidad asegurarse de que la pastelería estuviera protegida. Su trabajo era vigilarnos a los dos, asegurarse de que no pasara nada. Aquello era una violación tan grande para él como par