El palacio se alzaba imponente bajo el sol de la tarde, sus muros de piedra clara reflejando la luz con un brillo casi cegador. Mariana observó la estructura desde la ventanilla del vehículo oficial que la transportaba de regreso, sintiendo que algo había cambiado en ella. Ya no veía aquellos muros como una prisión de lujo, sino como el escenario de una obra donde ella interpretaba un papel cada vez más confuso.
Tres días habían pasado desde aquella noche en el desierto. Tres días desde que Khal