El amanecer en Alzhar siempre había sido un espectáculo que Khaled apreciaba. La forma en que el sol se elevaba sobre las dunas, transformando la arena en un mar de oro líquido, solía traerle paz. Pero esta mañana, mientras observaba el horizonte desde el balcón de su despacho, el paisaje no lograba calmar la tormenta en su interior.
Llevaba tres días evitando a Mariana. Tres días de reuniones prolongadas innecesariamente, cenas canceladas y pasillos recorridos con prisa cuando sentía su presenc